Respuestas a Houellebecq. Mujeres.

Michel Houellebecq, el transgresor poeta y novelista francés, era citado por mi camarada en mil aventuras caninas, Lutsek, para mandarnos a todos un impactante mensaje. Está claro que no es una idea compartida por él ¿O si? pero los preceptos que el escritor francés plasma en su obra Plataforma pueden reflejar una sustancial parte del ideario de esta compleja sociedad en la que vivimos. Y hay que dejar claro que en reflejar el lado más sórdido del ser humano, Houellebecq, sin duda, es un maestro. Uno de los motivos que nos desplazan como especie a esa sordidez perpetua es que, a día de hoy, vivimos en un sistema y contexto patriarcal y machista, que mayoritariamente se asienta sobre una concepción misógina de las relaciones sociales y sentimentales.




(Debo aclarar que por razones de auténtica y extremada pereza, hasta hoy no me puse a contestar este interesantísimo post que mi amigo me devolvió cual pelota al tejado. Hay que reconocer que somos conscientes de que no nos lee ni el loro, ni el tato, así que no tengo problema en declarar públicamente que durante las últimas semanas permanecí en un período de hibernación mordedora total. Habiendo ya, hecho mención a las consabidas ausencias, vuelvo sin excusas a encarar el tema central)

En el post citado anteriormente, la idea que se lanza es la siguiente: las mujeres son unas putas. No hay que darle más vueltas, sin rodeos, ese es el mensaje que se nos envía en este párrafo de la obra Plataforma, que este perro francés publicó en 2001. Como bien comentó nuestro amigo Daniel Rico en un clarividente comentario, esta consigna es una tamaña boludez. Yo comparto su opinión y paso ahora a dar un rápido chequeo a mis personales puntos de vista.

Lo que aquí expongo no viene a ratificar ninguna postura políticamente correcta. Es, sin duda, un honesto ejercicio de autoexploración sentimental y de observación empírica.

Las mujeres sienten placer sexual y tienen el derecho de obtenerlo, al igual que los hombres. Partamos de ahí, es sabido que más de uno todavía no se enteró de esta realidad. Las mujeres, asimismo, sienten el deseo de dar placer por que, se presupone, es un placer recíproco. Pero son selectivas en los hombres que serán dignos de proveérselo. Y aquí es donde muchos tipos no se enteran de nada. Piensan que la mujer es una propiedad o que está destinada a otorgar placer al primer que llegue... Si dudan y hacen sufrir a los hombres que las cortejan es debido a la lógica causa de una ausencia de atracción por ambas partes o, rizando el rizo y dando otro punto de vista, podría deberse a que su instinto biológico les está susurrando que ese hombre en concreto no les reportará placer ni tendrá un código genético óptimo para su descendencia... Seamos francos, en el juego de la seducción hay muchos puntos clave en los que deberíamos hacer una interpretación primordialmente biológica y zoológica como animales mamíferos que somos.

La fuente de humillaciones y pruebas a las que hace referencia el autor pueden constituir para un hombre que esté libre de prejuicios machistas y misóginos un juego de búsqueda y encuentro de extraordinaria atracción y diversión lleno de sonrisas, miradas oportunas y fugaces, palabras con doble sentido... Simplemente es un juego maravilloso que culminará en unas ocasiones bien y en otras ocasiones en nada.


Houellebecq habla acerca de esas fastidiosas conversaciones con mujeres... Aquí puedo parecer algo radical pero aquel que no disfrute al escuchar la voz dulce de una mujer, su saber estar, su feminidad, su risa... El que no aprecie eso no es digno de considerarse un hombre completo. Lo demás son toneladas de misoginia, de odio... Más de lo mismo, más de la misma basura ideológica que ha maltratado y ocultado a más del 50% de la población mundial, a las verdaderas diosas creadoras de la vida, a las cuidadoras de la especie humana... A la MUJER. Creo que ya va siendo hora de reconocer todo eso. Quiero aprovechar este post para reconocer públicamente que las mujeres me encantan, las adoro. Y cuando alguna vez me sentí amado por alguna, esa sensación se convirtió en algo imperecedero que quedará siempre, imposible de olvidar. Es ahí donde de verdad ellas demuestran su fuerza, en el cariño, en la sensibilidad, en la protección al ser querido... Pero también en el trabajo codo a codo, en el campo, en la casa, en tantos lugares... Cuando una mujer me amó mis ejércitos declararon la paz; mi sinrazón viajó al imposible pasado; la intolerancia se resquebrajó como el frágil miedo y la esperanza se convirtió en la reina del espacio y el tiempo.

Ahora emplazo a mi amigo residente en el fin del mundo a que aporte una respuesta o a que continúe este hilo. Sin duda mi visión optimista y romántica bien merece una reprimenda y este tema puede derivar en el infinito si nos da la gana... Salud!

Posted by Maximo on 8:30

2 comentarios:

incal dijo...

Estoy de acuerdo en que las mujeres me encantan y he sido un romantico incurable buena parte de mi vida ,pero tambien me dio a pensar mucho este pensamiento de Marx(Groucho):"Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas",tan cierta como esta otra"El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución."

Saludos .Luis

Maximo Parcial dijo...

Jajaja, yo también soy marxista de la tendencia de Groucho, Luis. Hay que compartir su mirada pero percibiendo a través de nuestros sentidos, por supuesto.

Gracias por pasar.

Saludos.

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