κυνοκἐφαλος

Máximo me invitó al bar. Yo no estaba de muy buen humor, pero él sabe que si no se corta a tiempo el fluir oscuro de la melancolía tendré una temporada de depresión. Más por respeto a él que por amor propio decidí acompañarlo.

Nos pedimos unas tapas de hígado, pero ni eso me animó. Luego pasó Collie, la belleza de pelo largo colorado y no me produjo nada. Ni siquiera verla sonreír o que me mostrara su lengua rojiza. No sé lo que me pasa, voy a cumplir cinco años, mi pelo aún sigue blanco y mis orejas en alto pueden escuchar las bobadas de mis colegas.

Me vi en el espejo, vi a Bully, en el rincón, obeso y sentado frente a su vaso de whisky. Vi a una serie de desesperanzados estancados y tuve la necesidad de correr, correr lo más lejos que pudiera y grité: Bolonia! Mi amigo se sumo a mi euforia y salió corriendo en una dirección parecida, no sé si entendió bien, hay quienes dicen que se fue a Polonia. El destino ya nos reencontrará sedientos ante un charco, contando nuestras nuevas anécdotas y riendo sin colmillos.

Posted by Lukas Rybensen on 8:16

1 comentarios:

Daniel Rico dijo...

Muy bueno che.

Aunque no tiene nada que ver me recordo el cuento de Chejov donde un caballo de tiro cuenta sus experiencias con humanos ¿como se llamaba?.

Tambien MI VIDA CON EL LAMA, un libro no muy bueno salvo por la idea del narrador: el autor transcribe, segun el, los dictados telepaticos de su gato, que narra la vida de los dos.

Larga vida al nuevo blog!

Doblemente saludos!

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