Nostalgias & Carreras

Lutsek entra en el bar. Tiene cara de haber cruzado el océano en avión. Un jet-lag fruto de su variante más tortuosa: Low-cost. No. Está deprimido.

No hay nada mejor para ponerse las pilas que una buena tapa de hígado. ¿Por qué los alimentos más repugnantes son los más nutritivos? Cuando empezamos a salivar, ya no hay nada que hacer, estamos perdidos. Engullimos los higadillos. Pedir una tapa de criadillas sería demasiado. Declinamos la idea.

Pienso: La soledad cuando la edad adulta comienza a despuntar no tiene parangón con ninguna otra. Sostenerse sobre inexpertas patas puede resultar demasiado duro. Las almohadillas de las patas traseras se encallecen a costa de un dolor cotidiano que va desapareciendo a la vez que caminamos con más firmeza sobre el asfalto.

Mis pupilas se dilatan. Acaba de pasar Collie. Lutsek no se inmuta. Está grave, no se ha sobresaltado y parece ausente: Muestra de su ego baldío. Sufre la misma nostalgia que acompaña a una mascota malcriada cuando es abandonada en el arcén de una vieja y sucia carretera de provincias. De repente, sale corriendo... -Polonia!!
...
El sudor en mi frente se enfría. Mi respiración martillea mi cabeza sin piedad. Mi lengua es un preso que quiere escapar de ser bendecido antes de ser enviado a la silla eléctrica. ¿Por que salí corriendo? Mi instinto me traicionó ¿Es real ir hasta Polonia corriendo? Qué es eso, ese ruido... Un gato!!!

Posted by Maximo on 14:37 1 comentarios

κυνοκἐφαλος

Máximo me invitó al bar. Yo no estaba de muy buen humor, pero él sabe que si no se corta a tiempo el fluir oscuro de la melancolía tendré una temporada de depresión. Más por respeto a él que por amor propio decidí acompañarlo.

Nos pedimos unas tapas de hígado, pero ni eso me animó. Luego pasó Collie, la belleza de pelo largo colorado y no me produjo nada. Ni siquiera verla sonreír o que me mostrara su lengua rojiza. No sé lo que me pasa, voy a cumplir cinco años, mi pelo aún sigue blanco y mis orejas en alto pueden escuchar las bobadas de mis colegas.

Me vi en el espejo, vi a Bully, en el rincón, obeso y sentado frente a su vaso de whisky. Vi a una serie de desesperanzados estancados y tuve la necesidad de correr, correr lo más lejos que pudiera y grité: Bolonia! Mi amigo se sumo a mi euforia y salió corriendo en una dirección parecida, no sé si entendió bien, hay quienes dicen que se fue a Polonia. El destino ya nos reencontrará sedientos ante un charco, contando nuestras nuevas anécdotas y riendo sin colmillos.

Posted by Lukas Rybensen on 8:16 1 comentarios

Afila tus caninos

No parezcas un Deutscherhund, un bastardo merodeador que no se atreve a morder. No seas una ratita presumida, víctima masoquista de tu propio patetismo; uno que no afila sus colmillos esperando a que el día refleje su luz en otras retinas.

Bébete la luz, bebe de los charcos, bébetelo todo. Revuélcate en los cubos de basura miserables, muerde las pantorrillas de las damas distraídas, haz frenar a los coches, interrumpe a los amantes en su noche envidiada y levanta la patita para saludar la madrugada que te espera. Cuando llegue, olvida tu corazón de chucho, de pelicorto acomplejado, afila tus caninos con el rumor de los maullidos cercanos y dale un bocado incisivo, desgarrador, a la noche animal.

Posted by Maximo on 10:30 0 comentarios

No guardes tus huesos

Estúpido Dachshund, no guardes tus huesos, no pases tu vida cavando para poder disfrutar del montón algún día. Muerde, muerde con furia: Ahora, en este instante. Muerde los garrones de las coquetas en tacos. Muerde al gato del vecino. Roba jamón de la heladera. Salta la cerca, rompe la cucha, raja las cortinas. Sé animal, no seas humano. Haz añicos la conciencia y al final del día, deja que la hermosa tetona te acaricie los pelos embarrados y te acune entre sus inmensos pechos que cuando se descuide también morderás!

Posted by Lukas Rybensen on 9:47 0 comentarios